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nos mudamos.

nos mudamos a http://nells.invazores.org

se alquila!

mariposa de arena

Aqui todo va igual, el cielo de Lima parece el vientre de una ballena muerta, el frio inconsolable y las calles estan preñadas de miseria, el sol se prende y apaga amagando la posibilidad de calentarnos un poquito, nubes traicioneras, tan grises tan solas. Creo que Lima se ha convertido en el mejor lugar para caer en el resentimiento, con la vida misma, hasta con Dios, no sé, todo es tan incierto aqui, quizas todo este en mi mente, es cierto, la percepcion es unica, quizas solo sea que no estas aqui, que estoy extrañandote.

basta!

Sabes? me gusta entregarlo todo y aun asi no he tenido miedo a perder, a veces pienso que todo lo que hago esta premeditado a la soledad. Razon alguna? no lo se, sin embargo aqui estoy frente a esta maldita máquina intentando escribir desesperadamente como si recibiera una bocanada de aire para poder respirar. Salgo en ocaciones, observando a la gente extrañado y no me siento mal atravezar entre ellos como una planta la que los tocara y mirara, no hay un porque exacto, pero los odio a todos, los detesto. El calor y la sofocacion, la distancia, el perturbador sonido de los grillos en mi cabeza.

7.9 Richter

Como insectos, en bandadas energúmenas en contra del mar, mis vecinos huyeron. Nunca hubo tanto silencio, prendo un cigarro, finjo que no tengo miedo y me dirijo a la azotea, a lo lejos el mar infinito e invisible por la noche, imagino que ha retrocedido formando una media luna gigantesca, mientras que algun pseudo-bruce willis esta en la NASA tratando de salvar el mundo, golpeo el cigarro con fuerza y me digo: deja de pensar cojudeces, mientras la brisa marina golpea mi cara en son de duelo.

Abril, 1945

De mi padre recuerdo la primera vez que conocí el mar, la maravilla de tener todo a disposición de mis manos, la paciencia para escuchar las historias de su infancia y las peripecias que vivió al desertar de su familia, la interminable devoción que tenía por mi abuelo José Viviano , la mirada perdida y desolada cuando me habla de el, la mirada que algún día heredaré al hablarle a mi pequeño Oliver sobre su abuelo.

La voluntad de un hombre es suficiente para crear cualquier cosa, pero no siempre es suficiente para cubrir el desierto que te deja la soledad. Su voluntad ha hecho cosas terribles, ha construido sueños tan grandes como ciudades. Ha defendido la fidelidad de su familia como un verdadero hombre de hombres. El camino de su conocimiento crece en segundos de memoria donde almacena todo lo que es capaz de saber. Él no lee, no escribe, pero puede decifrar tu soledad con tan solo una mirada.

Sus manos alguna vez me tomaron para caminar. En esas manos he visto un camino que se niega a ser terminado, un ansia que no tiene descanso y el miedo a la soledad.Ese hombre hace mella en el tiempo, mientras yo vago mirándolo pasar. Él se ha vuelto un árbol de vida que se niega a morir, sus retoños han crecido un poco torcidos y de colores dispares, uno de ellos camina a contraluz, se enreda a todo como una hiedra, ese no tiene camino.

Mi padre llora en el silencio los segundos que no puede volver atrás. Su fracaso no es de forma, es de fondo, algún día tal vez aprenderá a verlo, a entenderlo. Rompe hojas que no ha escrito aún, no puede hacerlo, se niega a ello. Sus textos son de esos que no se pueden leer, se sienten en la intención de sus manos, en el pulsar de sus venas, en la insistencia de sus carcajadas, en el terremoto de su voz.

De él aprendí esa mirada que no necesita palabras, esa misma a la que tanta gente le tiene miedo. De él también se quedo algo de eso extraño que muchos llaman autosuficiencia. De él aprendí también a no hablar, a no tenerle miedo a nada, a poder hacer mil cosas al tiempo con el ritmo de un simple par de manos, a no tener preocupación de la opinión ajena, a ser eso que quieres ser y dejarte llevar por lo que sueñas, pero también sus días tristes.

A veces olvido cómo era todo antes. Hay un antes y un hoy que nos pesa terriblemente. Un hoy y un antes que ahora no nos deja vivir. De repente entra al cuarto, igual que antes entraba a nuestra vieja casa y tiene esa mirada que parece ver algo que ya no es lo que está ahí. Observo sus ojos y su sonrisa y mientras me mira sé que imagina ver a ese niño con el que caminaba a todo lado subido en sus hombros, comprando dulces y epartiendolos a todos mis amigos, yo era el sol y ellos los planetas, yo era la luna y ellos las estrellas. Lo recuerdo sollozando un día con las letras de un bpasillo que le recordaba a su padre, esa música lo hacía también cantar a él, igual que con esa música mi abuelo aligeraba lo duro de su mirada.

Y la tonadita nunca la pude olvidar. La encontré de casualidad caminando en medio de alguna acera plagada de miseria, vagando por ahí como nunca quiso que lo hiciera. Y un día vino, abrió la puerta del cuarto, escuchó un poco y dudó hasta que volvió a entrar y dijo: “¿y tú qué haces escuchando eso?. Le conteste: ya vez, es la música que le gustaba a mi abuelo, hizo un gesto de sorpresa ¿y de dónde sacaste tú ese disco? le dije: de por ahi, de por ahi, se sentó en la cama observando las fotos pegadas por todos lados en el cuarto. Y de repente vino de nuevo esa tonadita y le volví a escuchar cantarla, con voz bajita. Y en ese momento vi de nuevo ese brillo en sus ojos, como el que debió haber tenido de joven, mientras regresaba de algún lugar bajo esa extraña luz con que pinta la luna las noches en el campo. Aroma a algarrobo. A veces prefiero la tristeza y las lágrimas a la nostalgia, te amo papá, aunque hoy, ya nada sea igual.

claroscuro

Sin embargo, me muestro distante, ocultándome enredado entre paginas de libros oscuros que calman el hastío de la conciencia, quien sabe que se esconde tras el negro horizonte de tus ojos, o eran café? no quiero desprenderme de ti, pero tu ausencia toma el color del papel viejo, así como los dedos se ahogan en los cuellos tu mirada se ahogaba en sí misma el día que no te vi mas, creo que ya no hay nada de lo que pueda hablarte he colmado mi convencimiento de miserias y no intentaré nada más. Mañana caminaré, de nuevo, por las vías borrando los pasos que dejé hoy, quizás detrás de tu mirada, este la vida.

Destino

Debo de aceptar que me sorprendió el final, porque aún me sorprenden algunas cosas (incluso cuando quiero pretender que no) pensándolo bien, dicen que la mujer de los ojos de pez conoció su destino cuando alcanzo el mar, eso lo leí por ahí (demasiadas cosas por recordar) en fin, el camino es muy largo, y no puedo detenerme, suerte.